Liber III, 561-569

Haud minus ac iussi faciunt, primusque rudentem
contorsit laeuas proram Palinurus ad undas;
laeuam cuncta cohors remis uentisque petiuit.
Tollimur in caelum curuato gurgite, et idem
subducta ad Manis imos desedimus unda. 565
Ter scopuli clamorem inter caua saxa dedere,
ter spumam elisam et rorantia uidimus astra.
Interea fessos uentus cum sole reliquit,
ignarique uiae Cyclopum adlabimur oris.


Como se les ordenó, hacen y el primero la rugiente
proa torció Palinuro hacia las aguas de la izquierda;
la izquierda toda la cohorte con remos y vientos
buscó.
Somos levantados al cielo por un curvo torbellino y al mismo tiempo,
retirada el agua, nos hundimos hasta los Manes más profundos. 565
Tres veces los escollos lanzaron su clamor entre las huecas rocas,
tres veces vimos la espuma expulsada y los astros rociándonos.
Entretanto, el viento con el sol nos abandonó agotados,
e ignorantes del camino llegamos a las orillas de los Cíclopes.



Liber III, 548-560

Haud mora, continuo perfectis ordine uotis
cornua uelatarum obuertimus antemnarum,
Graiugenumque domos suspectaque linquimus arua. 550
Hinc sinus Herculei (si uera est fama) Tarenti
cernitur, attollit se diua Lacinia contra,
Caulonisque arces et nauifragum Scylaceum.
Tum procul e fluctu Trinacria cernitur Aetna,
et gemitum ingentem pelagi pulsataque saxa 555
audimus longe fractasque ad litora uoces,
exsultantque uada atque aestu miscentur harenae.
Et pater Anchises 'Nimirum hic illa Charybdis:
hos Helenus scopulos, haec saxa horrenda canebat.
Eripite, o socii, pariterque insurgite remis.' 560


Sin demora, terminados los votos en continuo orden,
volvemos los cabos de las veladas antenas
y abandonamos las casas
de los griegos y los campos sospechosos. 550
De aquí el golfo de Tarento (si verdadera es la fama)
de Hércules

se ve, se levanta la divina Lacinia enfrente,
y las ciudadelas caulonias y el Escilaceo rompedor de naves.
Entonces
a lo lejos desde las olas se ve el Etna trinacrio,
y el ingente gemido del mar y las rocas golpeadas 555
oímos de lejos y voces rotas junto al litoral,
y se agitan los vados y la arena se revuelve con el oleaje.
Y el padre Anquises "Evidentemente, esta es aquella Caribdis:
estos escollos cantaba Héleno, estos horrendos peñascos.
Escapad, oh compañeros, y
remad vigorosamente por igual.” 560


Liber III, 533-547

Portus ab euroo fluctu curuatus in arcum,
obiectae salsa spumant aspergine cautes,
ipse latet: gemino demittunt bracchia muro 535
turriti scopuli refugitque ab litore templum.
Quattuor hic, primum omen, equos in gramine uidi
tondentis campum late, candore niuali.
Et pater Anchises 'Bellum, o terra hospita, portas:
bello armantur equi, bellum haec armenta minantur. 540
Sed tamen idem olim curru succedere sueti
quadripedes et frena iugo concordia ferre:
spes et pacis' ait. Tum numina sancta precamur
Palladis armisonae, quae prima accepit ouantis,
et capita ante aras Phrygio uelamur amictu, 545
praeceptisque Heleni, dederat quae maxima, rite
Iunoni Argiuae iussos adolemus honores. 


Es un puerto curvado en arco por el oleaje del este,
las rocas colocadas delante echan espuma de saladas gotas,
él mismo se esconde: en doble muro echan sus brazos 535
escollos como torres y se aparta del litoral
el templo.
Aquí
cuatro caballos, augurio primero, en el pasto vi
que pacían abundantemente por el campo
, de nívea blancura.
Y el padre Anquises: “Guerra, oh tierra huéspeda
, llevas:
para la guerra se arman los caballos, guerra amenazan estas manadas. 540
Pero, sin embargo, hace tiempo a ponerse debajo del carro están acostumbrados
los propios cuadrúpedos y a llevar frenos concordes en el yugo:
también esperanza de paz”, dice.
Entonces suplicamos al sagrado numen
de Palas armisonante, que la primera nos recibe dando voces de alegría,
y las cabezas ante las aras con el
manto frigio nos cubrimos, 545
y, con los preceptos de
Héleno, que nos diera como más importantes, según el rito
a la argiva Juno rendimos los honores debidos por medio del fuego.


Liber III, 521-532

Iamque rubescebat stellis Aurora fugatis
cum procul obscuros collis humilemque uidemus
Italiam. Italiam primus conclamat Achates,
Italiam laeto socii clamore salutant.
Tum pater Anchises magnum cratera corona 525
induit impleuitque mero, diuosque uocauit
stans celsa in puppi:
'Di maris et terrae tempestatumque potentes,
ferte uiam uento facilem et spirate secundi.'
Crebrescunt optatae aurae portusque patescit 530
iam propior, templumque apparet in arce Mineruae;
uela legunt socii et proras ad litora torquent.


Y ya enrojecía la Aurora, huidas las estrellas,
cuando lejos vemos oscuros collados y la poco elevada
Italia. Italia grita, el primero, Acates,
Italia, saludan con alegre clamor los compañeros.
Entonces el padre Anquises una gran cratera
con una corona 525
cubrió
y la llenó con vino puro y a los dioses invocó
estando de pie en la alta popa:
“Poderosos dioses del mar y de la tierra y de las tempestades,
abrid un camino fácil al viento y soplad favorables.”
Aumentan las deseadas brisas y el puerto se descubre 530
ya más cerca, y un templo
de Minerva aparece sobre una roca;
recogen velas los compañeros y tuercen las proas hacia el litoral.


Liber III, 506-520

Prouehimur pelago uicina Ceraunia iuxta,
unde iter Italiam cursusque breuissimus undis.
Sol ruit interea et montes umbrantur opaci;
sternimur optatae gremio telluris ad undam
sortiti remos passimque in litore sicco 510
corpora curamus, fessos sopor inrigat artus.
Necdum orbem medium Nox Horis acta subibat:
haud segnis strato surgit Palinurus et omnis
explorat uentos atque auribus aera captat;
sidera cuncta notat tacito labentia caelo, 515
Arcturum pluuiasque Hyadas geminosque Triones,
armatumque auro circumspicit Oriona.
Postquam cuncta uidet caelo constare sereno,
dat clarum e puppi signum; nos castra mouemus
temptamusque uiam et uelorum pandimus alas. 520


Somos transportados por el piélago junto a los vecinos Ceraunios,
de donde el camino y la ruta
a Italia por las olas es muy breve.
Cae el sol entretanto y los montes se cubren, opacos, de sombras;
nos tendemos en el regazo de la
deseada tierra junto al agua
habiendo sorteado los remos y por todas partes en el litoral seco 510
cuidamos los cuerpos y el sopor irriga las cansadas articulaciones.
Y todavía la Noche llevada por las Horas no subía la mitad de su orbe:
no perezoso de su lecho
se levanta Palinuro y todos
los vientos explora y recoge las brisas con sus oídos;
observa todas las estrellas juntas deslizándose por el cielo callado, 515
a Arturo y las lluviosas Híades y los dos Triones,
y ve a su alrededor a Orión armado de oro.
Después que ve a todas mantenerse en el cielo sereno,
da clara señal desde la popa; nosotros movemos el campamento
y examinamos el camino y desplegamos las alas de las velas. 520


Liber III, 492-505

Hos ego digrediens lacrimis adfabar obortis:
'Viuite felices, quibus est fortuna peracta
iam sua: nos alia ex aliis in fata uocamur.
Vobis parta quies: nullum maris aequor arandum, 495
arua neque Ausoniae semper cedentia retro
quaerenda. Effigiem Xanthi Troiamque uidetis
quam uestrae fecere manus, melioribus, opto,
auspiciis, et quae fuerit minus obuia Grais.
Si quando Thybrim uicinaque Thybridis arua 500
intraro gentique meae data moenia cernam,
cognatas urbes olim populosque propinquos,
Epiro Hesperiam (quibus idem Dardanus auctor
atque idem casus), unam faciemus utramque
Troiam animis: maneat nostros ea cura nepotes.' 505


A estos yo, marchándome, les hablaba, surgidas las lágrimas:
“Vivid felices, aquellos para los que su fortuna se cumplió
ya: nosotros
de unos a otros hados somos llamados.
Para vosotros surgió el descanso: ninguna llanura del mar debe ser surcada, 495
ni los campos de Ausonia que siempre se retiran para atrás
deben ser buscados. Podéis ver la imagen del Janto y una Troya
que hicieron vuestras manos, con mejores, deseo,
auspicios, y que menos fácil será para los griegos.
Si alguna vez al Tiber y a los campos vecinos
del Tíber 500
llego y contemplo las murallas dadas a mi estirpe,
las ciudades un día hermanas y los pueblos cercanos,
del Epiro
una Hesperia (pues ambas tienen a Dárdano como autor
e igual sino), haremos y ambas serán Troya
en nuestros espíritus: permanezca esta tarea para nuestros nietos.” 505



Liber III, 482-491

Nec minus Andromache digressu maesta supremo
fert picturatas auri subtemine uestis
et Phrygiam Ascanio chlamydem (nec cedit honore)
textilibusque onerat donis, ac talia fatur: 485
'Accipe et haec, manuum tibi quae monimenta mearum
sint, puer, et longum Andromachae testentur amorem,
coniugis Hectoreae. Cape dona extrema tuorum,
o mihi sola mei super Astyanactis imago.
Sic oculos, sic ille manus, sic ora ferebat; 490
et nunc aequali tecum pubesceret aeuo.'


Y no menos, Andrómaca, triste por la última despedida,
lleva vestidos bordados con hilo de oro
y una clámide frigia
para Ascanio (no cede en honor)
y lo carga de regalos tejidos, y dice cosas de tal clase: 485
“Recibe también estas cosas, que sean para ti recuerdos de mis manos,
niño, y testigos del gran amor de Andrómaca,
esposa de Héctor. Coge los últimos dones de los tuyos,
¡oh!, única imagen además para mí de mi Astianacte.
Así sus ojos, así aquel sus manos, así su cara llevaba; 490
también ahora crecería contigo, con igual edad.”


Liber III, 472-481

Interea classem uelis aptare iubebat
Anchises, fieret uento mora ne qua ferenti.
Quem Phoebi interpres multo compellat honore:
'Coniugio, Anchisa, Veneris dignate superbo, 475
cura deum, bis Pergameis erepte ruinis,
ecce tibi Ausoniae tellus: hanc arripe uelis.
Et tamen hanc pelago praeterlabare necesse est:
Ausoniae pars illa procul quam pandit Apollo.
uade,' ait 'o felix nati pietate. Quid ultra 480
prouehor et fando surgentis demoror Austros?'


Entretanto ordenaba preparar la flota con las velas
Anquises, para que no demora alguna hubiera para el viento que se presentaba.
A este
el intérprete de Febo con mucho honor se dirige:
“Anquises, digno del soberbio matrimonio de Venus, 475
preocupación de los dioses, dos veces rescatado de las ruinas de Pérgamo,
ahí tienes la tierra de Ausonia: agárrala con tus velas.
Y, sin embargo,
es necesario que por mar la costees:
lejos está aquella parte de Ausonia que Apolo te muestra.
Ve,
-dice- oh feliz por la piedad de tu hijo. ¿Por qué aún 480
continúo y retraso, hablando, los Austros nacientes?”


Liber III, 463-471

Quae postquam uates sic ore effatus amico est,
dona dehinc auro grauia ac secto elephanto
imperat ad nauis ferri, stipatque carinis 465
ingens argentum Dodonaeosque lebetas,
loricam consertam hamis auroque trilicem,
et conum insignis galeae cristasque comantis,
arma Neoptolemi. Sunt et sua dona parenti.
Addit equos, additque duces, 470
remigium supplet, socios simul instruit armis.


Después de que el vate así habló con boca amiga,
luego regalos pesados por el oro y el marfil cortado
ordena ser llevados a las naves, y amontona en los barcos 465
mucha plata y jofainas de Dodona,
una loriga tejida de mallas y con triple hilo de oro
y el cono de un yelmo insigne y penachos de crines,
armas de Neoptólemo. También mi padre tiene sus regalos.
Añade caballos y añade jefes, 470
completa los remeros, a la vez que equipa a los compañeros con armas.


Liber III, 453-462

Hic tibi ne qua morae fuerint dispendia tanti,
quamuis increpitent socii et ui cursus in altum
uela uocet, possisque sinus implere secundos, 455
quin adeas uatem precibusque oracula poscas,
ipsa canat uocemque uolens atque ora resoluat.
Illa tibi Italiae populos uenturaque bella
et quo quemque modo fugiasque ferasque laborem
expediet, cursusque dabit uenerata secundos. 460
Haec sunt quae nostra liceat te uoce moneri.
Vade age et ingentem factis fer ad aethera Troiam.' 


Entonces, no tengas tan gran demora como una pérdida de tiempo,
aunque te increpen tus compañeros y con fuerza tu camino a alta mar
invoque las velas y puedas llenar los pliegues favorables, 455
hasta que estés delante de la adivina y pidas sus oráculos con preces,
ella te responda y, queriéndolo, libere su voz y su boca.
Ella de los pueblos de Italia y de las guerras venideras
y de qué modo huyas y soportes cualquier esfuerzo,
te hablará y, venerada, te dará caminos favorables. 460
Estas son las cosas que está permitido que con mi voz se te adviertan.
Ve, pues, y lleva la ingente Troya con tus hechos hasta el éter.”

Liber III, 441-452

Huc ubi delatus Cumaeam accesseris urbem
diuinosque lacus et Auerna sonantia siluis,
insanam uatem aspicies, quae rupe sub ima
fata canit foliisque notas et nomina mandat.
Quaecumque in foliis descripsit carmina uirgo 445
digerit in numerum atque antro seclusa relinquit:
illa manent immota locis neque ab ordine cedunt.
Verum eadem, uerso tenuis cum cardine uentus
impulit et teneras turbauit ianua frondes,
numquam deinde cauo uolitantia prendere saxo 450
nec reuocare situs aut iungere carmina curat:
inconsulti abeunt sedemque odere Sibyllae.


Cuando, llevado allí, hayas llegado a la ciudad de Cumas
y a los lagos divinos y al Averno resonante de bosques,
verás a la vate inspirada, que bajo una profunda roca
canta los hados y deposita en las hojas notas y nombres.
Cualesquiera poemas que ha escrito en las hojas la doncella 445
las pone en orden y las deja encerradas en la cueva:
allí permanecen inmóviles en sus lugares y no se mueven de su orden.
Pero, cuando, girado el gozne, un tenue viento
las empuja y
la puerta perturba las tiernas hojas,
nunca más de prender a las que vuelan por la cava roca 450
ni de ponerlas en su sitio o juntar los poemas se preocupa:
se alejan los que no han obtenido respuesta y odian la sede de la Sibila.


Liber III, 433-440

Praeterea, si qua est Heleno prudentia uati,
si qua fides, animum si ueris implet Apollo,
unum illud tibi, nate dea, proque omnibus unum 435
praedicam et repetens iterumque iterumque monebo:
Iunonis magnae primum prece numen adora,
Iunoni cane uota libens dominamque potentem
supplicibus supera donis: sic denique uictor
Trinacria finis Italos mittere relicta. 440


Además, si alguna providencia tiene Héleno el vate,
si alguna confianza, si llena su espíritu Apolo con verdades,
una sola cosa a ti,
hijo de diosa, y una sola por todas, 435
proclamaré  y, repitiendo una y otra vez, aconsejaré:
de
la gran Juno, primero, su numen con tu plegaria adora,
a Juno canta dedicándole tus votos y a la dueña poderosa
aplaca con dones suplicantes; así, al fin vencedor,
serás enviado a las fronteras ítalas, dejada atrás Trinacria. 440


Liber III, 420-432

Dextrum Scylla latus, laeuum implacata Charybdis 420
obsidet, atque imo barathri ter gurgite uastos
sorbet in abruptum fluctus rursusque sub auras
erigit alternos, et sidera uerberat unda.
At Scyllam caecis cohibet spelunca latebris
ora exsertantem et nauis in saxa trahentem. 425
Prima hominis facies et pulchro pectore uirgo
pube tenus, postrema immani corpore pistrix
delphinum caudas utero commissa luporum.
Praestat Trinacrii metas lustrare Pachyni
cessantem, longos et circumflectere cursus, 430
quam semel informem uasto uidisse sub antro
Scyllam et caeruleis canibus resonantia saxa.


Escila el lado derecho, el izquierdo la insaciable Caribdis 420
ocupa, y en el profundo remolino de su abismo tres veces
sorbe vastas olas hacia el precipicio y
de nuevo a los aires
las lanza una detrás de otra, y azota los astros con el agua.
Por su parte, una caverna encierra en ciegos escondrijos a Escila,
que saca su cabeza y atrae las naves contra las rocas. 425
La primera parte, rostro humano y doncella de hermoso pecho
hasta el pubis, el resto, ballena de enorme cuerpo
con vientre de lobo unido a colas de delfín.
Es mejor recorrer la línea del Paquino trinacrio
retrasándote y dar largos rodeos, 430
que haber visto una sola vez en su vasto antro a la deforme
Escila y las rocas resonantes de cerúleos canes.


Liber III, 408-419

Hunc socii morem sacrorum, hunc ipse teneto;
hac casti maneant in religione nepotes.
Ast ubi digressum Siculae te admouerit orae 410
uentus, et angusti rarescent claustra Pelori,
laeua tibi tellus et longo laeua petantur
aequora circuitu; dextrum fuge litus et undas.
Haec loca ui quondam et uasta conuulsa ruina
(tantum aeui longinqua ualet mutare uetustas) 415
dissiluisse ferunt, cum protinus utraque tellus
una foret: uenit medio ui pontus et undis
Hesperium Siculo latus abscidit, aruaque et urbes
litore diductas angusto interluit aestu.


Que mantegan tus compañeros esta costumbre de sacrificios, manténla tú mismo;
que fieles permanezcan en esta religión los descendientes.
Y cuando, alejándote, a la sícula costa te haya empujado 410
el viento y se espacien las barreras del estrecho Peloro,
a la izquierda sea buscada por ti la tierra y a la izquierda los mares
en largo circuito; evita el litoral de la derecha y sus olas.
Estos lugares, convulsos en otro tiempo por la violencia y una vasta ruina,
(tanto puede mudar la larga vejez del tiempo) 415
se dice que se separaron, aun siendo antes ambas tierras
sólo una: vino en medio el mar con fuerza y con sus aguas
separó el lado
hesperio del sículo, y campos y ciudades,
apartados de la costa, baña con estrecha corriente.


Liber III, 396-407

Has autem terras Italique hanc litoris oram,
proxima quae nostri perfunditur aequoris aestu,
effuge; cuncta malis habitantur moenia Grais.
Hic et Narycii posuerunt moenia Locri,
et Sallentinos obsedit milite campos 400
Lyctius Idomeneus; hic illa ducis Meliboei
parua Philoctetae subnixa Petelia muro.
Quin ubi transmissae steterint trans aequora classes
et positis aris iam uota in litore solues,
purpureo uelare comas adopertus amictu, 405
ne qua inter sanctos ignis in honore deorum
hostilis facies occurrat et omina turbet.


Sin embargo, de estas tierras y de esta orilla del litoral itálico
cercana que es mojada por la marea de nuestro mar,
huye; todas las murallas son tenidas por los malvados griegos.
Aquí pusieron también sus murallas los locros naricios
y asedió con soldados los campos salentinos 400
Idomeneo de Creta; aquí la famosa pequeña Petelia
del jefe melibeo Filoctetes, confiada en su muro.
Es más, cuando, hecha pasar al otro lado del mar, se detenga
la flota
y en altares dispuestos ya tus votos en la playa estés cumpliendo,
oculta tus cabellos cubierto con un manto de púrpura 405
para que entre los
sagrados fuegos en honor de los dioses
no acuda alguna aparición hostil y turbe los presagios.

Liber III, 381-395

Principio Italiam, quam tu iam rere propinquam
uicinosque, ignare, paras inuadere portus,
longa procul longis uia diuidit inuia terris.
Ante et Trinacria lentandus remus in unda
et salis Ausonii lustrandum nauibus aequor 385
infernique lacus Aeaeaeque insula Circae,
quam tuta possis urbem componere terra.
Signa tibi dicam, tu condita mente teneto:
cum tibi sollicito secreti ad fluminis undam
litoreis ingens inuenta sub ilicibus sus 390
triginta capitum fetus enixa iacebit,
alba solo recubans, albi circum ubera nati,
is locus urbis erit, requies ea certa laborum.
Nec tu mensarum morsus horresce futuros:
fata uiam inuenient aderitque uocatus Apollo. 395


En un principio, de la Italia, que tú ya piensas cercana
e, ignorante, te preparas a entrar en puertos vecinos,
lejos te separa un largo camino intransitable por lejanas tierras.
Antes tu remo debe ser doblado en el agua trinacria
y la llanura del mar ausonio
debe ser recorrida con tus naves 385
y los lagos del infierno y la isla de la eea Circe,
antes de que puedas fundar tu ciudad en una tierra segura.
Te diré las señales, tú tenlas guardadas en tu mente:
cuando por ti, angustiado, junto a las aguas de un río secreto
sea encontrada bajo las encinas de la orilla una ingente cerda 390
blanca echada en el suelo, recién parida de treinta
cabezas, las blancas crías en torno a sus ubres,
éste será el lugar de tu ciudad, éste el seguro descanso de tus fatigas.
Y que no te horroricen los mordiscos que darás a las mesas:
los hados encontrarán el camino y Apolo, invocado, se presentará. 395